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Crítica en la revista Tarántula: Un cine arde y diez personas arden

September 15, 2015

 

 

 

“UN CINE ARDE Y DIEZ PERSONAS ARDEN” O LA CERCANIA DEL TEATRO CONTEMPORÁNEO.

 

Publicado el 15/09/2015 por Coral Igualador Poveda en Teatro  en “UN CINE ARDE Y DIEZ PERSONAS ARDEN” O LA CERCANIA DEL TEATRO CONTEMPORÁNEO.

 

 

 

 

“Siempre hay gente demasiado precipitada. ¿Te quedas a ver la película, no?”

Pablo Gisbert
 

En el 2011,  el joven Pablo Gisbert gana un accésit del premio de textos Teatrales “Marqués de Bradomín”. El titulo de la obra: Un cine arde y diez personas arden.

 

Entonces la compañía Grumelot decide llevarlo por primera vez al escenario de la mano de sus alumnos del Proyecto Anual de Montaje, imprimiéndole su particular lenguaje. El resultado es un montaje contemporáneo, lleno de estímulos, ritmo, sentido del humor, sentimiento y mucha verdad.

 

Grumelot trabaja tanto el verso clásico como los movimientos escénicos mas vanguardistas, un compañía muy completa que ya nos ha dado delicias como “Los brillantes empeños” bajo la dirección de Pablo Messiez.

 

Ellos se atreven. Son arriesgados pero jamás osados, ni pretenciosos. La elegancia, la sensibilidad y la estimulación del público es su sello característico y así lo transmiten. De nuevo, se muestran en este montaje con jovencísimos alumnos que tendrán un largo recorrido, y que ya apuntan  maneras y madera de buena actuación, si son llevados de la mano de estos grandes profesionales.

 

“Un cine arde y diez personas arden” de Pablo Gisbert en el montaje de los alumnos del proyecto anual de Montaje liderado por Grumelot.

 

“Un cine arde y diez personas arden” es un claro ejercicio de teatro contemporáneo que involucra al espectador sin increparle, le despierta sensaciones, le sacude sin agresividad para que vayan poco a poco cayendo piezas de su coraza ante el mundo, el externo y el interno.

 

Un teatro que muestra con cotidianidad, poesía y buscando nuevas formas de expresión que en el fondo son las básicas, las que nos remiten a los sentidos y a la corporalidad.

 

El título es descriptivo al cien por cien, aun con su extrañeza. Pero lo importante es como se lleva a cabo esa nominación de lo que se desarrolla después. Ahí esta la magia. En la misma obra, el autor bromea sobre como hacer un montaje, o una lectura dramatizada: “Entonces sentaré a los actores en sillas o no, les doy las hojas del texto, les pongo dos micros que siempre quedan guay dos micros en escena y en menos de una hora, más o menos, leemos el texto”.

 

Apelar a la simplicidad con inteligencia, como este montaje lo hace, es llegar al  núcleo de  lo sencillo después de haber lidiado con la complejidad.

 

No quiero desvelar mucho del entramado de la obra. Un entramado tan enmarañado como sencillo, porque trata de la vida y la muerte, y sobre todo del amor que es la razón que mas moviliza en ese camino que tenemos que recorrer sin ninguna duda. Un texto interesante, fresco y poético a la vez.

Ese recorrido se llena de escenas y estas de movimiento escénico.

 

Ese recorrido es vida en estado puro. La vida como interrelaciones de unos y otros, unidos en nuestros actos y consecuencias.

 

Axel Florencio y Esteban Balbi en “Un cine arde y diez personas arden”

Ese recorrido es capaz de hacernos apreciar el milagro de una bolsa de palomitas, escuchar una canción de la Pantoja con toda la carga que tiene su letra, descubrirnos que las familias son álbumes de cromos, erotizar el dolor, parodiar un ballet e introducirnos en las obertura de Guillermo Tell de Rossini,  y dotar a todo ello, y  a mucho mas, de grandes dosis de sensibilidad y humor que acompañan durante todo el camino, ese camino que se llama vida, esas dosis necesarias por lo  energizantes que nos ayudan a liberar presión para continuar con ligereza.

 

El recorrido del montaje es un juego continuo. Jugar siempre es una buena opción para pasear por la vida con la intensidad adecuada a cada momento hasta que llegue un final inevitable porque como decía Machado:“La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros ya no somos”. 

 

 

Titulo: Un cine arde y diez personas arden / Texto: Pablo Gisbert / Dirección: Carlota Gaviño, Iñigo Rodriguez-Claro / Interpretación:Axel Florencio, Álvaro Molero, Estefanía Marín, Javier Rojo, Cristina Martín, Adela Bértolo, Carlos Hermay, Esteban Balbi, Laura Morán/ Ayudante de dirección: Elena Niño, Carlos Hermay.

 

http://revistatarantula.com/un-cine-arde-y-diez-personas-arden-o-la-cercania-del-teatro-contemporaneo/

 

 

 

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